lunes, 11 de julio de 2011

Mala memoria.

Como siempre que te echo de menos y no tengo noticias tuyas, recurro a tu amor enlatado, esas innumerables cartas que durante un año hemos estado escribiendo. Cuanta razón hay en eso de que a las palabras se las lleva el viento, pero no a las escritas, esas están ahí, y son prueba irrefutable de lo que nos dijimos en su día.
Hoy, llena de melancolía porque no estás, otra vez no estás, estuve tentada de ofrecerte, una vez mas, mi tiempo y mi vida, iba a pedirte que me pidieras que no me marchase, que me quedase aquí simplemente esperando que seas tú quien tenga algo de tiempo para mi, porque yo cariño, estoy de vacaciones.
Pero justo a tiempo he leído, leído y releído, he tropezado con una carta, es lo que tiene el guardarlas todas, una en la que me aclaras casi con crudeza lo que hay y lo que habrá, o mejor dicho, lo que no habrá.
Cómo he podido olvidarlo. Tienes lo que quieres, y lo que quieres sigo sin ser yo, a pesar de que me amas, no soy yo.
Y a mi, se me había olvidado, cómo he podido...

Todo eso no cambia lo que siento, a pesar de saber, a pesar de recordar.
Sí, quizá quiera un poquito de venganza, pero si me conocierais sabríais que no seré capaz. Que en cuanto note que me echa de menos tan sólo un poco, que bastará con que tan sólo lo insinúe, con tan sólo eso, correré en su busca.
A quién quiero engañar...

domingo, 10 de julio de 2011

Varias cosas.

Alguien me paró en el super el otro día.
No te conozco, me dijo, sólo de vista, pero he leído tu libro y me ha encantado.
Y es cierto que no nos conocemos, sólo de vista como bien dijo, trabajamos en el mismo edificio pero nunca lo hemos hecho juntas. Tú le regalaste mi libro, se lo has regalado a todos los que trabajan contigo, dices que estás orgulloso de mi, aunque no se lo digas a nadie. También son muchos los que no han dicho ni mu, quizá porque si me conocen y piensan que podrían herir mis sentimientos. También hay quien pregunta si estoy escribiendo otro, ¿otro?, quizá nunca mas consiga escribir algo que pueda leerse y entenderse.

Y por otro lado...

Me llamas, y eso me hace feliz. Dices que estas deseando volver, que quieres verme, y eso, me hace feliz. Volverás con la luna llena, y la miro cada noche como sin con eso pudiera hacerla crecer. Y te cuento que quiero ser la brisa que te toca al anochecer, o el mar que te envuelve cuando te sumerges en él, que quiero que cuentes las olas, para que sepas... para que sepas... cuanto te quiero. Y eso, te hace feliz.

Y por otro...

Me quedan diez horas de trabajo, un turno de noche, y después... durante un mes, seré libre. Libre de no ir a trabajar, el resto de mi vida, seguirá igual. Comencé a escribir aquí casi con las vacaciones del verano pasado. Ese verano trajo a mi vida algo de lo que ya me había casi despedido, trajo amor, y ese amor sigue en mi vida, con todas las mismas dificultades que tuvo en su comienzo, no, con algunas mas, pero como tú bien dices... a pesar de los problemas seguimos aquí, muchas parejas no aguantan tantas complicaciones, eso será que nos queremos de verdad, no? Y sí, será eso, que nos queremos de verdad o que soy testaruda y cabezota, que me niego a ver la realidad y huyo de ella como del mismísimo diablo, que para eso me subo bien alto en las nubes donde no puede alcanzarme, la veo, sé que está ahí, sé que no desaparecerá, pero... en las nubes, se está bastante bien. Mis circunstancias me alejarán de ti en algún momento durante mis vacaciones, igual que las tuyas te han alejado de mi. Ha llegado el momento querido, de que sin querer, te de a probar de tu propia medicina. Puedo asegurarte que es amarga, que cuesta tragarla, que nada te quita el mal sabor de boca, que te roba el sueño, el hambre y la sed, porque a ratos, simplemente, te quita las ganas de vivir. Pero créeme, nos queremos de verdad, lo soportarás. Aguantarás los días sin saber nada de mi, y la cabeza te dará mil vueltas pensando... pensando si no me habré olvidado de ti.
¿Suena vengativo? No, es sólo que quiero que de vez en cuando cariño, te sientas en mi piel.
Y el verano, terminará por pasar.

Aunque, quién sabe si no será peor lo que está por llegar...

Ese bache, ese obstáculo que había que salvar.... aún andamos en ello, pero creo, que es a mi a quien mas le está costando salir de él. No quiero, no quiero, aún no quiero preguntar, aún no...

domingo, 26 de junio de 2011

Oculto.

Eres la cara oculta de mi luna.
Silencio.
¡Vete! ¡Si has de irte vete!
Silencio.
¿Por qué te deseo tanto? ¿¡Por qué!?
Silencio.
No puedo estar sin amarte.¡No puedo! ¡Te echo de menos!
Silencio.


Me deseas porque no puedes tenerme, ahora no, ahora ya no. Echas de menos mis rápidas respuestas, mi disponibilidad, y algunas partes de mi cuerpo. Puedes estar sin amarme, nunca me has amado, aunque yo siempre espere que lo hicieras. No es que tenga que irme, es que no quiero quedarme. Siempre fui algo oculto, un secreto, un oscuro e inconfesable secreto.
Ni siquiera siento haber dicho todo eso, simplemente guardando silencio.




Por cierto, la presentación de mi libro fue todo un éxito, en la pequeña escala que me corresponde.

martes, 7 de junio de 2011

De parto.

Cuando me mudé aquí huyendo de todo, no pretendía hablar continuamente de amor, y mucho menos lamentarme por su ausencia. Quería ser yo sin tapujo alguno, eso lo he conseguido, pero he vuelto a hacer de este lugar, mi propio muro de las lamentaciones. Espero que esa etapa se haya terminado, no digo que no vaya a hablar más de amor, forma parte de mi de una manera especial. Si tuviera que describir esa faceta mía debería hacerlo usando las palabras de otro... te gusta dar amor a quien deseas... sólo que al final deseo que me den amor. Debo dar la razón a quién me dijo también un día que me gustan las historias complicadas, tengo que rodear el amor de mil dificultades, de otras tantas imposibilidades, y me empeño en que el amor florezca en ese erial, lo consigo, siempre lo consigo, pero acaba muriendo al poco. Sólo diré para quién ha seguido este... culebrón.. que mi amor no ha muerto, aún no, pasa por una de esas dificultades, si salimos de este bache, quizá seamos como los príncipes de los cuentos, y al final... pero muy al final... haya un... y comieron perdices. Así que cambiando de tercio....
El próximo sábado presento mi primer libro.
Es pequeñito, endeble, pero es mío. No suelo hablar de él con orgullo, en realidad no suelo hablar de él. Cuando las personas que me rodean se han enterado de que había un libro por ahí con mi foto en la parte de atrás, sí, como los de verdad ha dicho un buen amigo, se han sorprendido y mucho. No soy buena, no tengo talento, no soy brillante, sólo tengo momentos leibles. He juntado unos cuantos de esos momentos, y se han publicado. Y este sábado me enfrento a mis lectores en potencia, se supone que he convencerlos para que me lean, pero la curiosidad, no sé si en todos los casos sana, ya se ha encargado de ello, no tendré que esforzarme mucho. Casi podría decir que se escribió para no ser leído, más que relatos son pensamientos y sensaciones, fue gestado en secreto y parido casi manteniendo el mismo misterio. Ahora que ha visto la luz, he defender a mi criatura, porque sea como sea, la he creado yo.
Todavía no sé que ponerme...

viernes, 3 de junio de 2011

.....

Siempre he temido a la muerte, quizá porque la he visto siempre muy de cerca.
Creo que estoy perdiendo la razón, porque hoy, ayer, desde hace unos días, no me parece tan mala.
Dejas de sentir, de vivir, por lo tanto dejas de sufrir. Ya no te duele nada, el dolor deja de existir en cualquiera de sus variedades. Ya no hay dudas, ni preguntas sin responder. Nada has de esperar, porque eso eres tú, nada. Todo el mundo seguiría con sus vidas, cosa que harán de todas maneras, pero tú ya no estarás para llorar porque no les importas. No es que desee la muerte, siempre tengo mucho cuidado con aquello que deseo. Quiero seguir viva, a pesar de que ahora mismo me duela. Pero a ratos... me da miedo; que no me de miedo. Sería tan sencillo dormir y no despertar. Quedar sumida en un sueño eterno, la consciencia se iría diluyendo poco a poco, ni siquiera llegarías a saber que nunca ibas a despertar.
Cada amanecer, mi primer pensamiento, es volver a dormir.

jueves, 2 de junio de 2011

......

Dicen que del amor al odio hay solo un paso, ¿O es del odio al amor?. En cualquier caso es la primera opción la que me trae aquí. No, no lo odio, aún no, pero hay posibilidades de que termine haciéndolo.
Del amor al odio hay mucho más que un un paso, hay días de caminar sola. Hay esperas, esperanzas pisoteadas, ilusiones marchitas, sueños despedazados, castillos en el aire destruidos sin miramientos una, y otra, y otra vez. Hay cansancio, horas, días, de mantener la misma postura, de ser la misma pase lo que pase, de estar ahí siempre dispuesta, siempre disponible. Hay... mil horas de escritura, de derramar lo mejor de ti, y de borrar lo peor si es que se te ha escapado, siempre cuidando cada detalle, para que se sienta bien. Hay noches de mirar la luna a solas, noches de camas vacías. Todo eso se va sucediendo sin que una se de cuenta. Soy experta en buscar excusas para lo que no se hace, siempre encontraré una que me convenza. Un día, después de una de esas caminatas a solas, ya no te bastan las migajas. La venda que has llevado en los ojos y que no sabes como te has puesto, desaparece. Y le das una última oportunidad, la última para ti, la ultima para él.
No me explico como he podido ser tan ilusa... otra vez.

miércoles, 1 de junio de 2011

Fin.

Poco a poco él va teniendo tiempo para sus cosas.
Sí, para sus cosas, correr, nadar, pasear.
No, no, para mi sigue sin tenerlo, para mi sigue ocupadísimo.
Pues bien, hasta aquí hemos llegado. Puedo esperar los indecible, puedo tener paciencia de santa, puedo sentir que sin él me muero. Pues si he de morir, empezaré a hacerlo ya. Me niego a estar en una lista de cosas que atender, después de nadar o de correr. El deporte es el deporte, y está bien que cuide su corazón... pero... ¿Y el mío?
Todo lo que empieza se acaba, hace tan sólo catorce días me amaba con locura. No se quién le habrá puesto tratamiento, pero esta tan cuerdo que casi creo que no me reconoce.
¿Morirse duele?