martes, 6 de septiembre de 2011

Hoy, esta tarde, ahora.

Aún lo siento en mi piel.
Aún tengo su sabor en mi boca.
-Que bien se está aquí.
-Cuanto me alegra oír eso.
Sobre todo porque el aquí, no es más que conmigo y donde siempre.



viernes, 2 de septiembre de 2011

Promesas

Estamos de feria, aunque algo pasada por agua.
Fiesta de guardar, de esas en que nos juntamos los compañeros para compartir algo mas que trabajo.
Tú, yo, y doce personas más.
-Contigo la vida sería muy fácil, encuentras soluciones para todo.
- Para los demás sí, para mí ya es otra cosa.
- Teníamos que habernos marchado solos.
-Te lo dije.
-Pero es que hoy tocaba con ellos.
-Sí, si no es que no me apetezca pero...
-Encontraré tiempo para que lo hagamos.
- No lo harás.
-¿Por qué?
-Porque no lo harás
-Si lo haré.
- No lo harás.
-Que sí.
-Promételo.
- Te lo prometo.
Creo que en ese momento, mi sonrisa hizo a un lado a todos los nubarrones que amenazaban con mojarnos. Sí, es una cosa tonta, una simple promesa, pero es que no me ha prometido amarme eternamente, me ha prometido algo mejor... tiempo, su tiempo.

sábado, 27 de agosto de 2011

........

La vida da muchas vueltas, muchísimas, tantas que marea. Algunas veces queremos quedarnos justo en la que estamos, que no gire, que se detenga, o por lo menos que vaya más despacio, pero sigue y nadie sabe que hay en la próxima, o dónde caeremos y como lo haremos.
Lo que me dijo no sé si es tan bueno o no, pero fue inesperado, eso desde luego.
He de decir que cuando le di el regalo estuve un tanto... extraña con él, quizá por los nervios del reencuentro, por la distancia que nos había estado separando, por sus silencios que sólo rompía algunos días con unas brevísimas palabras. No, yo no estaba para nada segura de lo que esperaba, de lo que quería de mi, y me asusté. Así que fui formal, no sé dónde escondí el cariño que se me escapa con su simple presencia, no sé dónde se fueron los besos que deseaba darle, o las ganas de hundir mi cara en su pecho y olerle. Mantuve la distancia, y ni siquiera sonreí cuando me dijo que estaba muy guapa. Hasta la conversación por teléfono fue breve, y nos dijimos la mala noche que habíamos pasado los dos y todo, pero aun así... yo estaba cansada de todas las maneras posibles.
Y él se asustó, tanto como lo estaba yo.
Siempre le digo que no quiero que tenga nunca ni una sola duda sobre mi, sobre lo que siento o lo que quiero, y de repente lo dejé a oscuras. Él no está tan acostumbrado a vivir en la penumbra, no tanto como lo hago yo.
A una serie de explicaciones, que no había pedido, y a un montón de cosas que sentía, se le unieron las palabras que nunca pensé que me diría.
No me castigues, por favor, perdóname.
Sólo ha vivido unas horas de mi silencio, si eso es un castigo por mi parte, yo vivo castigada continuamente por él.
Le conté lo que me pasaba, y dijo que era por su culpa, que me había desilusionado. No pude quitarle del todo la razón.
Por un instante, y no sé si está bien que lo diga, me sentí con la sartén por el mango. Sé que con él, por circunstancias, todo es pan para hoy y hambre para mañana, pero... ahora mismo me siento casi mimada. Se le escapa el amor por los ojos cuando me mira, y por los dedos cuando me escribe, porque por ahora ha dejado los telegramas.
Nada, nadie, o casi nada y casi nadie, puede cambiar lo que sentimos el uno por el otro. Él confía demasiado en esa fe que tengo, aunque le digo que el amor no sólo se puede alimentar de un lado, porque es agotador mantener mi fe en él y no dejar que él pierda la suya en mi, con tantas cosas como suceden a nuestro alrededor, y sola, no puedo. Ahora lo sabe, eso creo. Puede que por un momento sintiera que yo ya no estaba, no lo sé.
El caso es que ahora, él, está.

jueves, 25 de agosto de 2011

.....

Algunas veces el amor es cuestión de fe.
Cuando no hay manera de que te demuestren que te aman, cuando no hay manera posible, o crees en ello, o no.
Mi fe se tambaleó, se derrumbó por los suelos. Y como todo el que la pierde, quise renunciar a lo que creía, porque había dejado de tener sentido seguir creyendo.
Quise tomarme un descanso, hacer una parada.
Le escribo a diario, si, cada uno de mis días lo hago, aunque la respuesta a esas cartas no sea diaria, lo hago.
Después de darle el regalo, decidí tomarme un descanso. Necesitaba alejarme un poco y saber si seguía sintiendo lo mismo, si creía que él seguía sintiendo lo mismo. No le dije nada, ni después de hablar por teléfono, simplemente era algo que había decidido, no tenía que pedir permiso, no tenía nada que consultar, sólo quería descansar.
Aquel día no le escribí.
A la mañana siguiente tenía una de sus cartas esperando en mi bandeja de entrada.
Y en ella decía algo que nunca pensé que él me diría...

martes, 23 de agosto de 2011

Desvaríos

Soy un efecto óptico.
Si me miras desde lejos, soy fría, seca, aburrida, poco simpática, poco habladora, poco muchas cosas.
Si te acercas y esperas, soy justamente todo lo contrario. Bueno, no soy demasiado simpática, pero tengo un pase.
Puedo ser totalmente opaca, o del todo transparente, sólo hay que saber mirar
La gran mayoría de las personas que me conocen, no saben quien soy. Sólo unos pocos, poquísimos, conocen a la verdadera Jo.
¿Me escondo? No del todo, cada día menos en realidad, es que he tardado mucho en salir a la luz. Aún no soy más que un brote de mi misma, ni siquiera yo sé que seré cuando acabe de crecer.
Precisamente hoy le decía a él, que nadie sabe tanto de mi, que nadie conoce mi corazón, mi alma y mis pensamientos, como él. Bueno, quizá mi querido Oráculo, pero ¿cómo va a vaticinar mi futuro si no me conoce y no sabe de mi?
No sé ser mala, pero creo que la maldad habita en todos nosotros, y algunas veces he creído serlo. Aunque cualquiera os diría que soy buena, en lineas generales claro. No me gustan las mentiras, pero miento, miento y callo, aunque callar no es mentir ¿Verdad?. Tengo justificación para mis mentiras, mi propia razón para hacerlo. No es ni buena, ni mala, ni la mejor, ni la peor. Pero no tengo más remedio que hacerlo, bueno, podría no hacerlo pero sería mucho más complicado, haría infelices a otras personas y así, de momento, mantengo el equilibrio. Sí, ya sé, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, cierto es, y tarde o temprano tendré que dejar de mentir.
La parte que es "mentira" es la que me hace feliz. En esa parte estoy yo, sin tapujo alguno, como aquí. Ya lo dije un día, salgo de mi vida para ser yo. Y cada día que pasa, quiero ser mas yo. Cada día me rebelo mas contra mi misma, para dejarme salir. No sé si lo conseguiré, son demasiados años pasados bajo mi propio dominio, ya no me quedan tantos por delante, y soy difícil de convencer. Me mantengo con la autoestima baja, para que esa parte emergente piense que ella tampoco tiene nada que hacer, que vale tan poco como lo que la gente ve. Sí, soy mi propio hueso duro de roer, mi peor enemigo, mi obstáculo a vencer. Una vez que acabe conmigo, nada podrá detenerme.
Recuerdo que una vez hace mucho, cuando él y yo no eramos más que buenos amigos, en una de esas fiestas de compañeros me dijo, ¿por qué tú no te acercas a bailar cariñosa como hacen las demás? Y le contesté, si algún día atravieso esa barrera y lo hago, témeme, porque entonces nada podrá pararme. Y no le mentí. Cuando hice añicos ese muro, nada ha podido frenarme, bueno... algunas cosas, pero son esos imposibles de los que estáis hartos de oírme hablar. Aunque sigo sin acercarme a bailar de esa manera cuando estamos con los demás, hay cosas que ninguna de mis "dos partes" harían jamás.
Tengo por delante un enorme muro que cada día trato de echar abajo, para volver a repararlo, hasta dejarlo prácticamente igual. Algo así como la maldición de Sísifo.
Quién sabe, quizá en otra vida ofendí a algún Dios.

domingo, 21 de agosto de 2011

Me atreví.

Imaginé la escena de mil maneras distintas.
Desde la buenísima a la peor. Como siempre nada sale como imaginas cuando se trata de dos. La conversación ni siquiera fue parecida, los gestos fueron distintos, nada sucedió como imaginé.
-Esto es para ti.
-Pero... yo no te he comprado nada.
-No tienes porque hacerlo, pero si no lo quieres ahí tienes la basura. No, no lo abras ahora, ya lo verás después. He escrito una tarjeta y quizá no debí hacerlo. Tengo que irme.
Me di la vuelta y no me giré ni una sola vez, nunca me ha parecido tan largo el pasillo. Aún no recuerdo si bajé las escaleras o tomé el ascensor. Me fui y lo dejé con la bolsita en la mano, sin saber muy bien que decir o que hacer. No era el lugar, pero no me dejó otra opción. Recurrí a ese momento que llamo "Lady Halcón". No hubo besos, ni un te he echado de menos, ni un me alegro de verte. Me había pasado diez horas barajando la posibilidad de marcharme antes de que llegase, de no darle el regalo, diez horas imaginando escenas diferentes, para después... improvisar como pude.
Caminaba hacia mi casa, el calor ya apretaba a pesar de que eran poco mas de las ocho de la mañana, cuando sonó el teléfono.
-¿Si?
- Te quiero.

Esa parte ni siquiera se me ocurrió imaginarla.

viernes, 19 de agosto de 2011

Vuelta al cole

Anoche volví al trabajo.
Me sentí rara dentro del uniforme.
¿Qué has hecho en las vacaciones?
Nada, quedarme en casa.
¿No has ido a ningún sitio?
No.
Un año más soy la única que no ha ido a ningún lugar "exótico", que no ha bebido o comido algo nuevo y riquísimo en un sitio magnífico, y que no tiene un millón de fotos que enseñar. La mitad de mi moreno es de la terraza de casa, la otra mitad de ir algún día suelto a la primera playa que se encuentra según salgo de mi pueblo. No está tan lejos, algo más de 40 kilómetros, y ahí está el mar. He leído cuatro libros y no he engordado. ¿Buenas o malas? Tranquilas y sin tener que ir a trabajar.
En cuanto al resto....
Tengo mil preguntas sin respuesta. Respuestas que como diría mi querido Oráculo, no me serviría de nada conocer.
Así que... para qué preguntar.
Pero tengo una... Si alguien es todo lo que pudierais desear y lo tuvierais a vuestro alcance. ¿Lo dejaríais escapar o depende del precio a pagar?

La vuelta al cole no ha sido tan mala.... no del todo...